Cuando el oleo y el pincel me toman de sorpresa.


El arte…. En fin “el arte”.

A veces sucede que llego a casa relativamente cansada de un día cotidiano en oficina.
Frente a mi cama (como es de esperarse) está el caballete, muy cerca también los pinceles, los oleos, los acrílicos.

Es aquel instante en el que pienso en el sentido de seguir despierta y aunque muchas veces cuesta, me sujeto el cabello con una pañoleta y doy rienda suelta a las ganas de ser yo.

Yo no sé cuál es el tiempo límite para terminar una obra mucho menos en qué momento debe uno empezarla, pero sé que mientras tenga la suerte de llegar a casa y ver tan de cerca mi caballete los olios y el lienzo… seré inmensamente feliz.


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